10 oct. 2008

Prevén el cierre de yacimientos mineros ante el menor precio del cobre en veinte meses


Preeminencia minera en la región asestaría un severo golpe a la economía local, lo que tendería a disminuir el intercambio con los mercados extranjeros.

DIARIO EL DIA
10/10/08
Felipe Pardo Ortega
La Serena


A fines de la década del noventa, cuando la crisis asiática comenzaba a aumentar su radio de incidencia en las diferentes economías del planeta, uno de los principales efectos que se generó fue la abrupta disminución del commodity matter, el petróleo, el que llegó a transar su barril en tan sólo US$12. Esto porque desde los países industrializados comenzó a correr el rumor de que habría menores requerimientos por el insumo energético, lo que supuso una estela de interrogantes para las naciones productoras. Hoy en día y cuando el crudo marcó su cotización más baja en un año al quedar en US$86,52, los expertos descartan que llegue a valores tan ínfimos, aunque poco a poco comienza a generarse una ola de especulaciones que hace tambalear a los principales exportadores.


Además del petróleo, otra de las materias primas que está cayendo sin tener un piso de resistencia es el cobre, mineral que por sus ventas ha generado un superávit al país de US$30 mil millones. No obstante, los tiempos de bonanza poco a poco comienzan a quedar sólo en el baúl de los recursos, ya que durante el denominado “jueves negro” de ayer, nuestro principal commodity llegó a transarse en US$2,45, el más reducido desde el 12 de febrero de 2007.


A ello debe sumarse la serie de turbulencias bursátiles y el deses perado intento de los Bancos Centrales del mundo por aumentar la liquidez de las entidades bancarias y de inversión, inyectando cifras estratosféricas de miles de millones de dólares, sin que hasta el momento se evidencien cambios. Para prueba un botón: Wall Street, desatendiendo la rebaja en 50 puntos bases que hizo la Reserva Federal de la tasa de interés interbancaria posicionándola en 1,5%, cayó ayer 7,33%, el peor registro desde agosto de 2003.


Según los especialistas y analistas de mercado, la Región de Coquimbo no quedará ajena a estos vaivenes financieros, ya que se pronostican tiempos muy complicados, especialmente para la minería. Es así como ya se vaticinan importantes cambios en el escenario extractivo. Así lo reconoció el doctor en Finanzas, Sergio Zúñiga, quien sin generar pánico colectivo, proyectó el cese de algunos yacimientos. “Debido al fuerte componente minero que posee la zona y con los valores de los minerales por el suelo, se va a apreciar el cierre de muchas faenas el 2009”, aseguró.


Esto, paradójicamente, al fundamento que tuvo en abril pasado cuando pronosticó la reapertura de nuevos piques tras los valores históricos del metal rojo que lo situaron sobre los US$4. En todo caso, el panorama ya se ve gris. “La tendencia es a la baja y lo más probable es que continúe así, lamentablemente”, reflexionó.Eso sí, hay quienes prefieren ser más cautos a la hora de los balances, a pesar del incierto panorama y al declive de las materias primas. Uno de ellos es el seremi de Minería, Antonio Videka, quien manifestó que si bien se pasa por un momento de incertidumbre, aún existe una importante demanda de naciones emergentes como China e India. “Los procesos de urbanización y modernización de su infraestructura no se van a paralizar de manera inmediata, por lo que seguirán requiriendo mineral”, aseguró la autoridad.En ese mismo ámbito, el gerente de la Corporación Minera de la Región de Coquimbo (Corminco), Mauricio Gómez, confía en que en el mediano plazo el precio del cobre logre regularizarse en torno a los US$3 la libra. “Las economías macro como las asiáticas no tendrán un proceso de desaceleración instantáneo, lo que da cierto margen de ingreso”, acotó el ejecutivo.


¿Y EL PRESUPUESTO?


A pesar que dentro del Ministerio de Hacienda cunde la tranquilidad e incluso la serenidad, su apuesta por el valor del mineral fue de US$1,90 para delinear el presupuesto 2009, lo que aún les permite respirar tranquilos. El académico de la Universidad de La Serena, Erico Wulf, es un convencido que Chile no debiera sentir tan fuerte el impacto por el recorte del insumo, debido a que el descenso en las bandas de precios jamás llegarían a ser de golpe. “No creo que se genere una caída brusca que nos sitúe bajo los US$2. Yo apuesto porque será escalonada y no abrupta, repentina ni catastrófica”, sentenció el catedrático de la ULS.


Entre las recomendaciones que comienzan a aflorar para aminorar los efectos se encuentra modernizar las vías tecnológicas y optimizar los rangos de eficiencia. Para el economista y académico de la Universidad del Mar, Gustavo Mallat, una de las mejores herramientas para enfrentar una baja valorización es “adoptar procesos más eficientes que impliquen una mejora en la matriz tecnológica”.


De acuerdo a Mallat enfrentamos un panorama adverso al que nos habíamos acostumbrado en las últimas tres temporadas, porque esta vez tenemos commodities a bajo precio y un dólar apreciado (ver recuadro). “Es indudable que las industrias que más se resentirán serán la minera y pesquera”, indicó el especialista.


Sergio Zúñiga, estimó que los actuales términos internacionales serán desfavorables para el intercambio comercial. “Con cualquier crisis se afecta el precio del cobre y eso perjudica el valor de las exportaciones, además de los rendimientos y retornos”, señaló el académico de la Universidad Católica del Norte.

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