21 may. 2009

SALUD PÚBLICA EN CHILE: SISTEMA DE LA MUERTE

La columna de José G. Martínez Fernández.


No se enferme usted si está afiliado a FONASA.

Desde un principio sufrirá las rigurosidades de un sistema perverso.

La presentación de alguna molestia en su cuerpo será el primer paso para pensar en el Consultorio

Ello lo llevará a levantarse muy temprano a pedir hora.

En el Consultorio de su sector deberá tomar “un numerito” y esperar allí sentado…si tiene suerte de encontrar un asiento libre.

Luego le darán la cita para que lo atienda un doctor: un par de meses más.

Usted deberá regresar al Consultorio. Espere, por favor, otras horas…

Si resulta que usted tiene “mala pata” manifestando una dolencia más específica, el médico general –con toda la voluntad que le es posible- le señalará que deberá pedir una interconsulta para un especialista en el hospital que corresponda a su comuna.

La consulta ha de pedirla en el mismo Consultorio. A hacer otra vez la fila para solicitar lo que el médico le ha pedido. Le dicen que lo van a llamar: en tres o cuatro meses. No, no se apure. No lo llamarán. Usted tendrá que volver a preguntar: allí se entera que tiene hora para ocho meses más.

Al hospital llega una hora antes de la cita y lo atienden tres horas después.

Hay muchas personas que no han alcanzado a llegar al encuentro con el especialista…En medio del camino se quedaron…Sus enfermedades no podían esperar tanta postergación del insensible sistema chileno de salud.

Esa es la triste realidad que viven los pacientes pobres y de clase media baja de este país, en el cual parece que sólo las Isapres responden a tiempo, obviamente, si se está en ellas y para eso se necesita tener un ingreso alto.

Las Isapres no se crearon pensando en los pobres y en la gente de clase media baja.

Las Isapres constituyen un aparato comercial embrutecido por el poder del dinero. Si no está la plata de por medio, no hay salud.

Todos los gobiernos concertacionistas han prometido el moro y el oro y han respondido en muy pequeña medida.

Las causas de muerte por largas esperas no se contabilizan, porque, obviamente, no caen en el campo de las negligencias médicas…pero son muchas.

Este “tigre” llamado Chile es apenas un “gato” y un “gato débil”.

El gran empresariado aquí tiene metida sus uñas en las Isapres (no olvidar que Piñera es accionista de algunas) y con el claro consentimiento de los gobiernos de la Concertación.

El sistema público de salud funciona tan lentamente que pareciera que el fin de ellos sería cansar a la gente y decirles que existe un sistema privado: Hay médicos de una calidad moral espantosa, a los cuales el juramento de Hipócrates les interesa “un comino” y se van por el sólo lado de los grandes beneficios económicos que les ofrece el sector privado.

Por otro lado los gobiernos se hacen los “lesos” y dejan que las cosas sigan así.

La educación y la vivienda son esenciales. La salud lo es más, porque ¡qué puede aprender una persona que sufre los rigores de las enfermedades! ¡y de qué le sirve la casa si la última será un lugar en un cementerio!


Chile, este país nuestro, en su sistema de salud, es peor que la peste porcina.

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