31 ago. 2008

ANDACOLLO: Acuífero El Culebrón, el fantasma de Pan de Azúcar


Es un hecho conocido que el acuífero ubicado bajo el huerto de Coquimbo está en peligro, se barajan las soluciones para evitar el colapso, pero surgen dudas de si se tomarán a tiempo y respecto a quién le corresponde asumir el costo que implican. Este impacto ambiental no fue considerado por las autoridades ambientales en su momento y, por lo tanto, no se incluyeron medidas de mitigación.

Diario El Día
Domingo 31/08/2008
David Pavez Torrealba
La Serena

Debajo de Pan de Azúcar existe un lago. Nadie lo ve, ni hay peces que atraigan a los pescadores. Está ahí y se llama acuífero Culebrón. Se sabe de su existencia porque de allí los agricultores sacan agua para regar sus cultivos, como también la empresa sanitaria Aguas del Valle para suministrar el recurso a sus 7 mil clientes distribuidos en Andacollo, Guanaqueros y Tongoy.

Desde hace unos años, a estos usuarios se sumó uno nuevo. Se trata de la Compañía Minera Carmen de Andacollo, empresa que ha instalado unos siete pozos para extraer el agua que necesita para sus faenas productivas, especialmente para desarrollar su proyecto Hipógeno, el cual le permitiría extender sus operaciones en unos 20 años a partir de 2009 ó 2010.

Desde la aparición de este nuevo actor a la fecha se han planteado algunas interrogantes respecto al futuro de este depósito de aguas subterráneas, donde la principal es si habrá agua en calidad y cantidad suficiente para el riego, la minería y el consumo humano, situación que al igual que un fantasma, genera temor entre los habitantes de Pan de Azúcar.

EL INICIO

Hasta la aprobación del estudio de impacto ambiental de esta iniciativa, realizada en la tarde del 9 de abril de 2007, se pensaba que alcanzaba el agua de este lago subterráneo para todos, pero fue allí donde los agricultores alzaron la voz para advertir del peligro que significaba el hecho de que la minera extrajera grandes cantidades de agua de este acuífero. En la oportunidad, sólo tres miembros de la Corema, organismo encargado de la calificación ambiental, votaron en contra de la iniciativa, entre ellos el seremi de Agricultura Cristián Sáez, generándose un debate en la materia, ante lo cual se le exigió a la empresa realizar un estudio para determinar la cantidad y calidad del agua que posee este reservorio, trabajo que fue terminado en mayo de este año por la empresa Ingeorec y que fue dado a conocer por la minera a mediados de este mes. Este estudio demostró que los temores eran ciertos y que la extracción sí tendría un impacto ambiental en cuanto pone en riesgo la sustentabilidad del acuífero, ya que la cantidad de recurso que sale es mayor a la que entra. El gran pero es que el proyecto fue aprobado un año antes y sin establecer las mitigaciones respectivas, tareas que debió considerar la Corema. José Moreno, agricultor de Pan de Azúcar, considera que "la minera actuó de manera irresponsable y despreocupada de las consecuencias que afecta a toda una comunidad", impactando de manera negativa a la agricultura de ese sector.

Es por ello que le gustaría ver una actitud más activa de las autoridades y de la misma empresa frente a este tema, ya que si no se toman las medidas para evitar que se seque el acuífero antes de que comience la extracción por parte de la empresa, las consecuencias a su juicio serían nefastas.

"La actitud por ahora de la minera es hacer uso de su derecho y más adelante ver lo qué pasa", aseveró Moreno, pero advierte que ello es errado en cuanto cualquier acción que se tome toma meses, incluso años, para su puesta en marcha y el acuífero corre el riesgo de recibir un daño que nadie sabe si se podrá reparar.Ricardo Lalanne, gerente de Aguas del Valle, comenta que mientras más se tarde en adoptarse una medida, más se deterioraría el acuífero.

CUAL ES EL PELIGRO

El gerente de Carmen de Andacollo, Piero Venturini, reconoce que habrá un impacto al sostener que "si se mantienen las tasas de consumo de agua o aumentan, en un periodo que nosotros estimamos de mediano plazo, probablemente tengamos un problema de sustentabilidad".

Este estudio, según comenta el ejecutivo, vino a ratificar lo que ya se sabía, por lo que ahora se podrá trabajar en proyectos que permitan disminuir los efectos nocivos. "La compañía, los usuarios, las entidades gubernamentales y los privados que tienen derechos de agua en el acuífero Culebrón van a tener el tiempo suficiente para poder estudiar alternativas diferentes que permitan minimizar el impacto", aseveró.

Juan Carlos Huerta, jefe del área de producción de Aguas del Valle contradice a Venturini al asegurar que la solución no puede esperar más. Recuerda que la minera comenzaría a extraer agua a más tardar durante el 2010, pero cualquier solución para recargar el reservorio estaría en marcha años después, lo cual en sí implica un grave riesgo debido a que el acuífero ya comenzó a deteriorarse y sin los grandes volúmenes de extracción que pretende hacer la empresa. "Esto es preocupante si la minera no hace las obras necesarias para producir una recarga artificial de la cuenca antes de que empiece la extracción. Si el bombeo comienza antes, habrá un deterioro, porque estamos hablando de una ventana de 2 ó 3 años que sería suficiente para impactar quizás de forma irreversible el acuífero", concluyó Huerta.

Ricardo Lalanne aclara que hoy la sanitaria se ha percatado de que las napas desde hace un par de años tienen una mayor concentración de cloruros y sulfatos, lo cual es un signo de que se está agotando y de que hay una incipiente polución, por lo que no se atreve a "imaginar" lo que pasará cuando la minera comience las operaciones de su proyecto Hipógeno.Lo cierto es que de contaminarse las aguas, añade Lalanne, la sanitaria tendría que "incurrir en tratamientos que encarecerían el proceso para obtener agua potable", costos que finalmente serían traspasados a los usuarios.

LA SARTÉN POR EL MANGO

Las soluciones para salvar el acuífero barajadas hasta el momento son tres. Una de ellas es bombear aguas desde el Estero Culebrón, que es el que llega al mar en la playa Changa en Coquimbo; otro es aumentar la cantidad del recurso que se suministra a través del canal Bellavista; o implementar una nueva conducción desde el río Elqui al acuífero por medio de una tubería. Estas dos últimas opciones implican necesariamente la intervención de un nuevo actor, el cual hasta el momento se ha mantenido al margen y a la espera, se trata de la Junta de Vigilancia del Río Elqui y sus Afluentes, organismo que administra el aprovechamiento de las aguas del mencionado río.

Actualmente, de acuerdo al seremi Cristian Sáez el Gobierno anticipándose a esta situación comenzó a preparar un estudio para ampliar el área de influencia del canal Bellavista. Esta iniciativa daría sus primeras luces a mediados de 2009.

José Izquierdo, presidente de la Junta de Vigilancia del Río Elqui, señaló que este organismo está dispuesto a colaborar en la búsqueda de una solución para que no ocurra la desaparición de la agricultura en Pan de Azúcar e incluso para evitar que la propia minera se quede sin agua, pero advirtió que ello tiene su costo económico.

El dirigente aclaró que todos los derechos de aprovechamiento permanentes por el uso del agua del río Elqui, que alimenta al Bellavista, le pertenecen a los asociados a este organismo, como también hasta la fecha más del 62% de los derechos eventuales que proporciona el embalse Puclaro. Sería justamente el porcentaje no suscrito de estos últimos títulos los que permitirían suministrar el agua al acuífero, ya que podrían ser rematados y adquiridos por un tercero que, en este caso, podría ser la minera. Los regantes tienen hasta fines del 2009 para suscribir la totalidad de estos derechos de aprovechamiento en virtud del acuerdo de traspaso del embalse, pasada esa fecha, el porcentaje que reste será rematado al mejor postor. Hasta el momento, la prioridad la tienen los dueños de los derechos permanentes, quienes a juicio del dirigente suscribirán el 100 por ciento de los derechos eventuales antes de que se termine el plazo.

Es por ello que Izquierdo aclara que si se piensa en llevar agua del río Elqui o del Puclaro a Pan de Azúcar, el interesado deberá pagar a los respectivos socios de la junta de vigilancia el precio económico que ello signifique. Por ello sostiene que si la urgencia es tan grande, la única opción que se tiene en un muy corto plazo, es que los usuarios que se benefician del Bellavista en virtud de un eventual acuerdo económico que se llegue con la minera, reciban agua por parte de los dueños de las acciones de agua pertenecientes al Elqui y sus afluentes.De igual manera expresa que el tema es bastante complejo, en cuanto un tercero puede ser dueño de derechos de agua eventuales, pero no puede extraer el recurso desde cualquier lugar sin antes llegar a un acuerdo con la junta de vigilancia. En el caso de los derechos eventuales, señaló Izquierdo, estos permiten aprovechar el agua sólo bajo la cortina del embalse Puclaro y desde allí el propietario recién puede disponer del recurso.De esta manera, esta junta de vigilancia tendría en este caso "la sartén por el mango", ya que promete tener la administración de la totalidad del agua del Elqui y sus afluentes.
Por este motivo cualquier solución para recargar el acuífero Culebrón y salvar la agricultura de Pan de Azúcar, asegurar el recurso a la minera, como también el agua potable de Tongoy, Guanaqueros y Andacollo va a pasar necesariamente por las manos o los bolsillos de sus socios. La pregunta que ahora queda en el aire y que se resolverá en algunos meses es ¿Quién pagará?

Escenario peligroso

La minera Carmen de Andacollo tiene 428 litros por segundo de derechos de agua subterránea en dicha cuenca, lo que le faculta para sacar todo el recurso que necesita, ello independiente o no de que exista tal cantidad.

En un escenario de explotación de 340 litros por segundo, sólo por parte de la minera, según expresa el informe, "produciría, al cabo de 20 años, un descenso de 23 metros del nivel estático del lugar", (nivel del agua sin bombeo). Esta cantidad de acuerdo al profesional de Aguas del Valle, Juan Carlos Huerta, no es una cifra menor en cuanto no sólo pone en riesgo la disponibilidad del recurso, sino que también provocaría la contaminación del acuífero con sales que provocarían la muerte de los vegetales y la imposibilidad de suministrarla a la población.

Más derechos que agua

Agricultores, ejecutivos y autoridades han planteado la duda de por qué existen más derechos de aprovechamiento de agua en el acuífero Culebrón que la cantidad real del recurso, tal como recién se corroboró en el estudio encargado por la minera. De allí que los dardos apunten a la Dirección General de Aguas, DGA, organismo que otorga y regula la constitución de los derechos respectivos.

Carlos Galleguillos, director regional de esta entidad explica que los derechos de la minera están legalmente constituidos, pero que éstos se otorgaron a terceros y para uso agrícola mucho antes de que se decretara en 2003 al acuífero Culebrón como "área de restricción", medida a través de la cual se han rechazado las solicitudes de nuevos derechos, ya que en ese entonces recién se descubrió que el reservorio no contaba con grandes volúmenes de agua.

Otro aspecto que permite aclarar esta duda es que al otorgar los derechos hoy se considera su uso, ya que a través del riego se devuelve agua a los acuíferos, no así el recurso empleado por la minería. Esta indicación sólo es obligatoria desde junio de 2005, por ello la minera no tiene impedimentos para usar derechos destinados a uso agrícola.

Galleguillos termina su aclaración recordando que los derechos otorgados siempre están sujetos a la disponibilidad del recurso, lo que quiere decir que la empresa aunque tenga los derechos respectivos siempre recibirá un porcentaje dependiendo de la disponibilidad de agua que tenga el acuífero, según lo disponga la organización de usuarios. Por ello es relevante la conformación de una comunidad de aguas, entidad que sólo comenzó la tramitación para constituirse luego de conocido el peligro sobre este reservorio.

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