Mostrando entradas con la etiqueta antonio gil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta antonio gil. Mostrar todas las entradas

28 ago 2010

A la sombra de Mammon (La Columna de opinión por la que despidieron a Antonio Gil de La Nación)


por Antonio Gil

Y entonces la bella e inexorable Melpómene y el fiero Wekufu se desvanecen para dejar su lugar a Mammon, el demonio judío de la avaricia y la codicia. Desaparecen pues de nuestro imaginario de golpe las presencias idealizadas, sublimadas, de lo inevitable, y emerge, con un retintín de oro, el verdadero culpable de la totalidad de nuestros males.

A veces creemos entrever, como en sueños, erguida contra nuestro óseo roquedal andino y en el “puro cielo azulado”, la figura bella y feroz de Melpómene. Ella, la musa griega inspiradora de la tragedia se nos presenta siempre tal y como es descrita en los libros: “ricamente vestida, grave el continente y severa la mirada, generalmente lleva en la mano una máscara trágica como su principal atributo, en otras ocasiones empuña un cetro, una corona o un puñal ensangrentado”.

Otras veces, entre los silbos del viento sentimos allegarse la presencia sigilosa de Wekufu, el dios mapuche de la muerte y la destrucción, batiendo a Ngenechen, el dios de la vida. Y los números terribles se repiten en este ineludible triunfo de la fatalidad. El 27 de noviembre de 2005, 33 personas abordaron una embarcación de sólo 6 metros de largo, con capacidad para 16 ocupantes. Además la lancha llevaba carga. Las siempre peligrosas aguas del lago Maihue, que en mapudungun significa copa de madera, y el sobrepeso de la adicional, hicieron naufragar el pequeño lanchón.

Hay ocasiones en que el desastre (que como sabemos quiere decir “lejos de la estrella”) exige un poco más para su morral, como ocurrió el 18 de mayo de ese mismo año cuando en la zona cordillerana de Antuco, al interior de Los Ángeles, murieron congelados 44 soldados conscriptos y un sargento. La mayoría de las veces se trata de gente pobre, de miembros de los sectores más frágiles y abandonados de nuestra sociedad. Y entonces la bella e inexorable Melpómene y el fiero Wekufu se desvanecen para dejar su lugar a Mammon, el demonio judío de la avaricia y la codicia.

Desaparecen pues de nuestro imaginario de golpe las presencias idealizadas, sublimadas, de lo inevitable, y emerge, con un retintín de oro, el verdadero culpable de la totalidad de nuestros males. Un demonio cebado en el lucro y en la más extrema cicatería. Ese es el verdadero demonio que gobierna, desde hace ya demasiado tiempo, el alma de Chile, arrasando a la bella Melpómene y al guerrero Wekufu, quienes no hacen otra cosa que cumplir sus deberes cerrando los ojos. Si vemos caso a caso las grandes desgracias que ha sufrido el país, descubriremos tras cada una de ellas la sombra de Mammon y sus explicaciones y comisiones y mentiras. Balseraphs son nombrados en las antiguas tradiciones los “abogados infernales”.

“Los Balseraphs que sirven a Mammon pueden convencer a sus víctimas de que hasta el hecho más atroz será en extremo beneficioso”. Son los demonios que ofrecen indemnizaciones y compensaciones. Antes de la caída, Mammon era un serafín al servicio de Dios. Pero su corazón se llenó con el deseo del oro y se unió a Satanás en la rebelión contra el Creador. Cuando la guerra en el cielo terminó, según la tradición rabínica, “los pecados de Mammon eran peores que los de cualquier otro de los caídos”.

Y él hoy, por desdicha, ha penetrado incluso en las iglesias, en los ministerios, por no hablar de entidades financieras, que es donde pernocta diariamente. Wekufu y Melpómene retroceden con horror cuando ven el recorte de presupuesto para una nueva lancha en un lago remoto. Cuando se asoman sobre el hombro del contador, que con su lápiz rojo elimina defensas en los socavones mineros u “optimiza” los gastos en material de invierno para los soldados que sirven a la patria. Chile está en guerra. Tenemos que aniquilar a ese demonio antes que todos seamos avasallados por la bestia.

15 jun 2009

Publicarán cómic basado en novela de Antonio Gil



(Antonio Gil (1954) ha publicado los poemarios “Los lugares habidos” y “Cancha rayada”. Sus textos están incluidos en diversas antologías de poesía chilena).
El poeta y columnista ha escrito varios libros, donde la historia es reinventada por nuevos datos biográficos y la fulgurante imaginación de su autor. El mundo azteca es la trama que ahora se verá alterada con las imágenes de Demetrio Babul, por Editorial Margen.


La Nación
Lunes 15 de Junio

Un espejo azteca, donde se puede ver el pasado, presente y futuro, que perteneció originalmente a Papantzin Xaxán, la pavorosa hermana sacerdotisa del emperador Moctezuma, es el viaje inicial de la novela de Antonio Gil.

Publicada por editorial Seix Barral en 2004, "Las playas del otro mundo", es un buceo a las profundidades del mundo azteca y sus surtidos misterios, donde Gil insiste en reinventar la historia, como en otros de sus trabajos.

"Explora el cruce entre la historia y el lenguaje, como herramienta de representación, todo con el objeto de elaborar imágenes, reconstruir mundos que permitan buscar respuestas a las múltiples preguntas sobre la identidad del hombre en general", escribió en la prensa, a la salida del libro, el crítico Javier Edwards.

A cinco años de su aparición en el mercado, "Las playas del otro mundo" ahora regresa a fin de mes en imágenes, en versión cómic, de la mano del ilustrador Demetrio Babul -quien colaboró en la novela gráfica de Alberto Fuguet "Road Story"-, y será publicada por Editorial Margen.

PANTALLA MENTAL

Sobre la salida nuevamente de su novela, pero esta vez en otro formato, Antonio Gil, autor de títulos como "Hijo de mí" y "Mezquina memoria", intuye que "el espíritu de la novela podrá ‘penar’ en cuartos que estaban cerrados para ella en este raro castillo de la cultura visual".

Y de la posibilidad de extenderse a otros públicos por su valor adicional, Gil cree satisfecho. "Ya es notable que Babul haya logrado ese clima, que es exactamente el clima que yo remotamente soñé para mi novela, como en la pantalla mental de sus anónimos lectores".

Notable autor de poesía, columnista de Las Últimas Noticias y La Nación, en estos últimos años Antonio Gil se ha dedicado a desarrollar la novela histórica.

Lo hizo también en su última publicación -el año pasado- con la novela "Cielo de serpientes" (Seix Barral). En ella, reconstruye el relato de la momia de un niño inca encontrada a mediados de la década del ’50 en el cerro El Plomo.

-¿Quedaste conforme con el trabajo de Demetrio Babul?

-Me parece que además del trabajo de Babul habría que destacar lo realizado por Cristián Barros como guionista. Ambos enfrentaron un desafío imposible, y el resultado, ya lo vemos, es de nivel mundial. Siento que la calidad de Babul está a la altura de los mejores realizadores de novelas ilustradas del planeta.

-¿Te interesaba antes de esta publicación el género del cómic?

-Mucho. Especialmente en el género histórico como es el caso de "Alvar Mayor", del argentino Trillo. Me resulta fascinante también "Corto Maltés" de Hugo Pratt, a quien conocemos bien. Y, por cierto, las eróticas y deliciosas historias de Milo Manara. Los japoneses me interesan mucho. Mi favorito es "Samuray X". El cómic es un género maravilloso, al que estoy satisfecho y contento de ver ingresar una novela mía. Me gustaría, y disculpe la autoreferencia, ver mi libro "Cosa mentale" en ese formato.