22 nov. 2009

CONCURSO ENGAÑOSO EN CANAL UCV


La columna de José G. Martínez Fernández.

Dos veces al día millares de personas son engañadas por un concurso “cultural” en UCV. Millones de pesos se obtienen a través de un sucio concurso. El Canal no es dueño de la Empresa que propicia esto, pero sí de vender espacios en que la gente gaste su dinero por nada.

Entre usted a eso de las dos de la madrugada o al mediodía al Canal de la Universidad Católica de Valparaíso.

Verá allí a una joven muy hermosa, detrás de un precioso aparato telefónico y delante de un espacio en que se colocan palabras, números u otros elementos, que ella, blandiendo su hermosa mano muestra constantemente, mientras los va señalando. A veces habla mucho, luego entra en profundos silencios.

“¿Sabes la respuesta? Entonces llama ya y gánate 50.000 pesitos”. Eso… para empezar.

Si durante unos diez minutos nadie responde, señala que se dobla el premio. “Estoy esperando que llames”, reitera.

Siguen pasando los minutos y nadie da una respuesta que es bastante simple de indicar.

Luego vuelve a doblar la suma.

A veces, sin embargo, un concursante se lleva los 50 mil pesos. Las “movidas” de la productora muestran que dan ciertas pequeñas cantidades de dinero…

Un ejemplo: El lunes 16 pusieron en la pizarra dos letras. P y O preguntando qué animales empezaban con la P y terminaban con la O. Son sumamente conocidos los animales que empiezan y terminan con esa letra: POLLO, PATO, POTRO, PAVO, etc…

Me sorprendió que pasaran varios minutos para que alguna persona respondiera diciendo la palabra “pollo” o “pato”, para ejemplificar con las más simples.

Después de varios minutos una persona habló con la conductora y dijo POLLO. “Muy bien, señora, usted ha ganado $ 50.000 pesos”. Otras dos o tres personas obtuvieron igual suma de dinero señalando los nombres de los animales que hemos citado. Todo en una hora.

¿O la UCV no tendría televidentes y por ello las respuestas demoraban tanto?

Le conté la historia a un vecino y me dijo que ése era un engaño.

Quise probarlo con mis propios ojos y oídos. Puse mucha atención al programa del martes 17, el de las dos de la madrugada.

Esta vez, en el primer juego, colocaron letras aisladas que debían conformar una frase. respuesta. Las primeras letras desordenadas daban, uniéndolas, el término TOMATE.

Esperé que la respuesta por el premio de partida -$ 50.000- llegara de inmediato. Pasaron varios minutos, hasta que alguien lo señaló.

La hermosa conductora –como siempre- dijo “¿Vio qué fácil es? Llama ya y gana”.

En el segundo juego aparecieron nueve letras. Parecía difícil…y ella recalcaba ese hecho…porque existían tres letras A…Entonces, después de unos minutos, dobló el premio.

Y luego llegó a ofertar $ 200.000. La palabra era ZANAHORIA.

Entonces llamé al celular del Canal para comprobar si éste programa era realmente un engaño.

Me respondieron: “¿Sabes la respuesta? Entonces sigue llamando. Costo de la llamada: sólo $ 290 con IVA incluido”. Y cortaron.

Persistí al minuto. Igual respuesta. Reinsistí por tercera, cuarta y quinta vez y siempre fue la misma respuesta, automática: “¿Sabes la respuesta? Entonces sigue llamando. Y señalaban el costo de la llamada”. Y cortaban.

Es decir en menos de cinco minutos gasté $ 1.450. Poco. En esos mismos momentos: ¿Cuántas personas más estarían llamando y recibiendo el mismo mensaje que yo? Hay personas que llegan a llamar decenas de veces, hasta que descubren el engaño.

Otros lo advierten de inmediato y dejan de llamar. Y ya no vuelven a concursar.

En una hora, señores, se tienen que hacer millares de llamados. Multiplique miles de telefonazos por $ 290 en cada programa. Y son dos programas al día.

Aquí también hay responsabilidad de las telefónicas que no debieran permitir que estas “productoras culturales” usaran sus empresas para este engaño. Bueno: al final, ellas también ganan.

Es decir: este jueguito no tiende a probar siquiera una nimia capacidad de conocimiento de una persona. Hasta a no más de cinco personas le dan la opción de responder para justificar que sí, que están premiando ese pequeño conocimiento, cuando lo que en realidad se está haciendo es una especie de juego de azar.

Al final: Éste es un vil engaño a la fe ciudadana, porque no se está advirtiendo que sólo se le preguntará a algunos (muy pocos) de los que llamen, aunque todos sepan la respuesta.

Claro, obviamente no sería negocio para la Empresa, pero es un engaño para los televidentes.

Tal programa no es responsabilidad directa de UCV, pero si lo es indirectamente porque vende espacios para que se engañe a millares de televidentes. La Televisión gana y la empresa gana con engaño. Y las compañías de teléfonos también ganan.

Sólo los ciudadanos –excepto unos pocos que obtienen una suma pequeña de dinero- son los grandes perdedores.

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