16 may. 2009

Andacollo bajo la amenaza del mercurio (NOTICIAS QUE NO DEBEMOS OLVIDAR)


SECCIÓN: NOTICIAS QUE NO DEBEMOS OLVIDAR


Jueves 10 de enero de 2008
Por José Miguel Jaque / La Nación

Estudio de la Universidad Católica del Norte revela prevalencia de enfermedades neurológicas



Los pirquineros están enfermando. La población que vive lejos de la mina, también. El mercurio que se utiliza en la minería artesanal le está pasando la cuenta a un pueblo que vive de eso. “Estamos en estado de emergencia” dice el alcalde. No es el único problema de Andacollo: a esto se suma el polvo que respiran.

Urbano Rojas camina a paso lento. La subida desde el centro de Andacollo hasta su casa en el sector más alto del pueblo lo agota. Su rostro arrugado y tostado acusa un cansancio mayor a los 58 años que registra su carné. Su historia le pasa la cuenta: más de 40 años dedicados a la pirquenería le dejaron los pulmones "entierrados", sus piernas tiritan solas, se le adormece la cintura y está medio sordo por una explosión que lo pilló demasiado cerca de los tiros.

Hoy trabaja como albañil y carpintero: los médicos alejaron la pirquinería de su vida diaria. Pero ya es tarde. Urbano Rojas es uno de los 36 mineros que fueron evaluados en el estudio de la Universidad Católica del Norte, "Prevalencia de enfermedades neurológicas y deterioro neurosicológico en la población de trabajadores artesanales expuestos a mercurio", compuesto que por años han utilizado los mineros informales para separar el oro de los minerales. El 71% de las personas estudiadas presentó algún daño neurológico.

Urbano no se sorprendió por estar dentro de ese grupo. Ya lo sabía. Lo sentía en el cuerpo. "Siempre supe a lo que estaba expuesto, pero no había más opciones para los que no tenemos estudios. La mina no pregunta si tienes un título", comenta el hombre que llegó hasta cuarto básico y se hizo minero al igual que su abuelo, su padre y sus cinco hermanos. "La actividad minera da trabajo y aunque la gente se está enfermando, sigue dedicándose a ella", comenta Daniel Moraga, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica del Norte, responsable del estudio.

Pueblo marcado

Moraga explica que el mercurio que utilizan los pequeños mineros para recuperar el oro de los minerales es tóxico y por años se ha metido en las plantas y animales. Se puede comer, se puede tomar y se puede inhalar como vapor. Por eso midió el efecto neurológico y neurosicológico en la salud de la población. "La gente no observa ese efecto en la vida cotidiana. Es difícil que alguien te diga que tiene un problema neurológico porque no tiene cómo diagnosticarlo". El estudio demostró que los más afectados son los pirquineros. Sin embargo, el grupo de control interno -la gente que vive en Andacollo, pero que no se dedica a la actividad minera- también tiene un grado de alteración importante (ver recuadro). "Los andacollinos tienen un factor de riesgo enorme de diferentes patologías: neumoconiosis, enfermedades respiratorias restrictivas como fibrosis y silicosis", explica el experto.

En los pirquineros se manifiesta con una alta prevalencia de parkinsonismo y enfermedades parecidas a los temblores. "Eso significa que no da lo mismo vivir en Andacollo que vivir en cualquier otra ciudad", sigue el académico.

Discapacidades

Eso lo sabe bien Janet González, presidenta del centro para discapacitados La Alegría de Vivir. Su hija Sheyla tendría hoy 20 años. Alcanzó sólo a cumplir los diez porque nació con una serie de malformaciones. La mujer se desesperó: buscó información sobre la contaminación, leyó un montón de libros, preguntó a los especialistas. "No quería sentirme culpable de la muerte de mi hija", cuenta.

Encontró la respuesta en el punto de partida: la contaminación estaba en su historia. Su abuelo trabajó en el mineral de Chuquicamata, se crió con una planta de lixiviación de cobre que su padre tenía en el patio de la casa y cuando chica jugaba en los relaves que adornan el centro de Andacollo. "Vivir acá me pasó la cuenta, pero lamentablemente no podemos irnos". Sus hijas de 24, 20 y 17 años, sí pueden. "Quiero que tengan su profesión y salgan de aquí".

Janet decidió crear el centro para discapacitados por Sheyla. La sala principal lleva el nombre de su hija y una foto inmensa de ella cuelga de una pared. La casona de madera no pasa desapercibida. "Es lo primero que se ve cuando uno llega al pueblo", cuenta el experto. "Siendo una población de 10 mil habitantes, tiene un centro de discapacidad formado por los hijos de los pirquineros que se dieron cuenta que sus hijos nacieron con discapacidad". Un dato: la tasa nacional de prevalencia de discapacidad llega al 12,9%. En la Cuarta Región, se eleva hasta el 13,19%.

Ese centro atiende a 84 personas de todas las edades. Deberían ser más. "Hay papás que no asimilan que sus hijos tiene problemas. Los llevan a colegio normales y ahí empiezan recién un trabajo más focalizado", cuenta Janet. Ese trabajo lo comenzó la profesora de educación especial María Lorena Araya con un proyecto de integración itinerante que recorría algunas escuelas de la comuna. "No era suficiente porque había mucha demanda... de 14 ó 15 alumnos por escuela", comenta. "Nos dimos cuenta que hay niños con repitencia reiterada y bajo nivel de destrezas cognitivas y sociales. La mayoría son hijos de mineros y pirquineros".

Urbano Rojas dice que cada vez quedan menos pirquineros: "Se están muriendo". Pero ni los pulmones con tierra ni las rodillas temblantes le escarban el amor por la traicionera mina. "Las mismas monedas que gané, me las quitó", cuenta. Cuando el mineral se acababa, había que seguirlo. Hurgar más allá. Usar explosivos, maquinaria y explorar más profundo. ¿Quien salió ganando? Urbano lo piensa. "Ganó la mina".

71% de los pirquineros están afectados

El estudio encabezado por Daniel Moraga trabajó con tres poblaciones: un grupo de trabajadores expuestos ocupacionalmente al mercurio, un grupo que vive en la comuna de Andacollo no expuesto a mercurio (control interno) y un tercer grupo control externo correspondiente a personas que habitan en Coquimbo.

De los 36 pirquineros evaluados, 26 mostraron los siguientes signos y síntomas: 6 (17%) presentaron temblores; 4 (11%) presentaron parkinsonismo asociado con deterioro cognitivo y piramidal; y 16 (43%) deterioro frontal. El restante (29%) no presentó signos ni síntomas. En términos globales, el 71% de los pirquineros dio un puntaje entre leve, moderado y severo al examen neurológico. En el grupo control interno, el 21% mostró algún grado de deterioro. En el grupo control externo, sólo un 12% mostró deterioro al examen neurológico, siendo éste de tipo cognitivo, una sintomatología no necesariamente asociada a exposición a mercurio. También se midieron los niveles de mercurio en muestras de sangre y pelo: todos los grupos tenían valores muy encima del límite máximo aceptado como inocuo, de 10 g/L.

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